sábado, 27 de diciembre de 2008

DISCURSO DEL FUHRER A LOS TRABAJADORES



INAUGURACION DE LA CRUZADA DEL TRABAJO
(21 de marzo de 1934)
Trabajadores alemanes:
No creo que jamás Gobierno alguno se haya hecho cargo de una herencia peor que la que nosotros tomamos el 30 de enero de 1933.
Desde la revuelta de noviembre de 1918 se fue precipitando a nuestro pueblo, paso a paso, en la decadencia. Todo lo que parecÍa contraponerse a aquella lìnea que llevaba derecha a la perdición , se reveló siempre, al poco tiempo, como falacia y espejismo. La menor mejorÍa que se presentara en la primavera, nunca fue otra cosa que una alternativa en las vicisitudes de la coyuntura de un sistema y de una economÍa que iban al desastre, era ponderada por los Gobiernos como Éxito propio.
Es preciso rememorar la situación en que nos encontr·bamos en enero del año pasado.
El campo camino de la ruina; la clase media arruinada ya en su mayor parte. La carga de los impuestos insoportable. El número de quiebras creciendo constantemente. Una legión de agentes ejecutivos ocupados en cobrar coercitivamente deudas públicas y particulares. Las finanzas del Reich, de los lander y de los municipios completamente desequilibradas, la capacidad adquisitiva del pueblo en contÍnuo descenso. Y por encima de todo, irguiÉndose como un peligro inminente, el azote de la necesidad, el paro.
HabÍa más de seis millones de alemanes sin ganar nada, lo cual en la práctica venÍa a significar que cada dos alemanes que trabajaban tenÍa n que mantener a otro.
A esto se añadía , como mal mayor, la falta de esperanza en un cambio de cosas. HabÍa se perdido la confianza y la fe en un porvenir mejor. Los millones de alemanes perseguidos por el infortunio económico escrutaban el gris y horroroso porvenir, sumidos en inconsolable desesperación . Y dondequiera que se mirase, la lucha de los partidos, la eterna disensión, la eterna disputa, la corrupción, el soborno, la informalidad y la indisciplina cerniéndose sobre todo. Cuando más grave era la necesidad tanto más peligrosos resultaban los partidos políticos y sus jefes, farsantes y embaucadores que operaron infamemente en el cuerpo alemán .
Un maremagnun de concepciones e ideas, de pareceres y convicciones desgarrÛ al pueblo alemán y determinò el desaliento de esta Época .
Así pues, al recibir por fin el poder el 30 de enero del año pasado tras una lucha de catorce años llena de sacrificios contra los destructores de nuestro Reich y de nuestro pueblo, estábamos abocados a lo peor.
¿Qué era lo que habÍa que hacer y cómo habÍa que hacerlo?
Compatriotas: ¡Cuántos no hubo entonces que exhortaban al pueblo para que evitase al nacionalsocialismo sosteniendo que nos faltaban capacidades y que nuestro triunfo serÍa el aniquilamierto completo de la economra alemana!
Pero, a despecho de crÍticos y censuradores, al presentarnos hoy ante la nación , al iniciar la segunda campaña anual contra la crisis económica alemana, podemos aducir una labor que no hace más que un año era considerada imposible por ellos mismos.
¿Cómo fue esto posible?
He aquí los principios que entonces nos guiaban y las resoluciones que tomamos y quisimos llevar a la práctica.
1.- Si en una Época de tan horrible decadencia en todos los órdenes, y especialmente en el económico, se procede a una subversión del Estado, bajo ningún concepto debe conducir al caos.
Nosotros quisimos hacer una revolución y la revolución hicimos. Sólo almas pequeñas pueden ver exclusivamente en la destrucción el espÍritu de una revolución. Nosotros, por el contrario, la vimos en una renovación gigantesca.
Y si hoy podemos mirar confiadamente al porvenir no es sino porque, gracias a la disciplina del partido nacionalsocialista, de sus combatientes y adeptos, logramos realizar con perfecto plan y orden una de las mayores revoluciones de la historia universal.
Es mejor tÍtulo de gloria haber aventado un mundo sin los fenómeno s consiguientes a un voraz incendio, que hacer una revolución que termine en el caos y, por tanto, en el propio aniquilamiento. El pueblo alemán no nos ha llamado para que seamos nosotros quienes le precipitemos en la muerte sino para que le señalemos el camino de otra vida mejor.
La disciplina de la revolución nacionalsocialista fue, pues, la premisa para el logro de la salvadora acción política y económica de nuestro movimiento.
2.- La magnitud de la calamidad obligaba a magnas resoluciones. Y magnas resoluciones no pueden tomarse más que a largo plazo. Como todo lo grande de este mundo, su realización requiere tiempo.
Pero para ello era necesario dar al nuevo rÉgimen una estabilidad insólita pues sólo Gobiernos estables, seguros de su existencia y duración , pueden decidirse a resoluciones verdaderamente enérgicas y amplias.
3.- La estabilidad interna de un Gobierno es siempre manantial de confianza y tranquilidad de un pueblo. Cuando la masa ve que sobre ella hay un Gobierno convencido de sí mismo se transmite a ella una parte de ese convencimiento. Y así, a la audacia de los planes de la dirección del Estado, responde una audacia análoga en la buena disposición para cumplirlos hasta el fin.
Y el buen ·nimo y la confianza son las condiciones fundamentales para el éxito de todo renacimiento económico.
4.- Para ello habÍa que estar decidido a obrar con circunspección pero, si era necesario, también con dureza.
Estábamos dispuestos a hacer cuanto fuera humanamente posible. Queremos hacer todo lo que podamos a nuestro leal saber y entender. Por eso no estamos dispuestos a consentir que cualquier elemento pernicioso o cualquier desalmado enemigo de nuestro pueblo pueda entregarse a su labor destructura.
Para poder criticar hay que haber aprendido algo. Y lo que se ha aprendido se demuestra con los hechos.
A los hombres que nos precedieron les concedió el destino catorce años de tregua para poder demostrar con actos su verdadera capacidad. Y quien durante catorce años ha fracasado como ellos fracasaron, ha arruinado un pueblo prÛspero como ellos le arruinaron, le ha llevado a la miseria y a la desesperación como ellos le llevaron, no tiene derecho a presentarse de repente, en el año decimoquinto, como crÍtico de quienes quieren enmendar, y de hecho enmendaron, yerros de ellos. Ocasión para obra tuvieron en catorce años.
Hoy no se la dejamos ya para que sigan palabreando.
5.- No podemos hacerlo tampoco porque la gran obra no puede llevarse a término más que con la ayuda de todos.
Es un error pensar que un Gobierno puede realizar por si solo el milagro de una renovación . Es preciso que ese Gobierno consiga alistar al pueblo al servicio de su misión.
Los eternos pesimistas y los rezongones por principio no han salvado todavÍa ningún pueblo y, en cambio, han destruido muchas naciones, muchos Estados y muchos Imperios.
De aquí nuestra decisión de no ocuparnos de ellos y de no contar más que con quienes están denodadamente dispuestos a emprender con nosotros y a llevar a término la lucha por la resurrección alemana.
6.-Y lucha tenÍa que ser.
P·es no hay milagro que, venido de lo alto o del exterior, le vaya a dar al hombre lo que no gane él mismo.
El cielo no ha ayudado nunca mas que a aquél que se ha afanado honradamente y que no confió en otros sino que puso su fe en el propio esfuerzo. Pero para esto hace falta el valor de contar con el tiempo preciso para la labor emprendida.
Cuando durante catorce años se ha estado destruyendo un pueblo, sólo un insensato puecle suponer que en pocas semanas o en pocos meses pueda ponerse remedio a los daños inferidos.
7.- TenÍa mos el convencimiento de que la salvación del pueblo alemán debÍa comenzar por la salvación del labrador. Porque, si un hombre cualquiera se ve obligado a abandonar su puesto o pierde su negocio, un día puede encontrar una nueva ocupación o crearse con tenacidad y esfuerzo un nuevo medio de vida. Pero si es un labrador el que llega a perder su heredad está generalmente perdido para siempre.
Y ¡ay del pueblo donde esta clase perece! Toda calamidad puede atajarse fácilmente. Sólo una puede dar fin a un pueblo: donde falta el pan terminan todos los experimentos y teorÍas.
No en vano está incluida en la oración dominical cristiana la petición del pan de cada día .
8.- La lucha para la salvación de la clase media es en primer término una lucha contra el paro.
Y el paro es el problema gigantesco que aguarda solución de nosotros y ante el cual todo retrocede.
Desde el primer día que ocupamos el Poder sabÍa mos que era preciso atajar ese mal y estábamos decididos a posponerlo todo, sin consideración alguna, a la lucha contra aquella calamidad.
Es ya en sí horrible que, en un pueblo, se malgasten y disipen en la nada miles de millones de horas de trabajo. Millones de hombres necesitan vestido, calzado, vivienda, enseres y alimento y otros millones de hombres quisieran trabajar y crear.
Pero los unos no pueden satisfacer sus necesidades y los otros no encuentran posibilidad de producir los medios para acallarlas.
La Providencia nos ha creado pueblo inteligente, capaz de resolver los más árduos problemas, y el alemán es laborioso y apto para todo trabajo. Los ingenieros y técnicos alemanes, nuestros fÍsicos y quÍmicos figuran entre los mejores del mundo.
El obrero alemán no es superado por ningún otro. ¿No ha de sernos posible entonces a nosotros procurar trabajo a los unos para remediar la necesidad de los otros?
¿Hemos de estar condenados a ver a millones de hombres en la imposibilidad de producir las cosas que otros millones necesitan?
Nosotros solucionaremos este problema porque tenemos que solucionarlo.
El pueblo alemán de mañana no pagará el ocio de ninguno de sus individuos, pero les dará a todos la posibilidad de ganarse su pan con un trabajo honrado ayudando y contribuyendo a la elevación del nivel general de vida. Porque nadie puede consumir nada que no se deba al esfuerzo conjunto.
Nosotros pretendemos que se eleve el nivel de vida en todas las clases sociales de nuestro pueblo y para ello procuraremos que en nuestra producción se den las condiciones previas.
Si se consigue incorporar cinco millones de parados a una producción práctica, esto significa que, por de pronto, la fuerza total de consumo del pueblo alemán aumentó mensualmente, cuanto menos, en 400 millones o sea cinco mil millones al año. Pero, en realidad, el efecto es todavÍa mayor.
¡Cometido inmenso ante cuya solución todo lo demás palidece!
SabÍa mos perfectamente que para cada cual la proporción de los ingresos era lastimosa y que, en último extremo, los ingresos imponen el tenor de vida y el tenor de vida de un pueblo está determinado por la suma total de lo producido por él y de lo que, por consiguiente, tiene a su disposición .
Por firme, pues, que sea nuestra resolución de elevar la capacidad adquisitiva de la masa dentro del marco de la elevación de nuestra producción , nuestra tarea actual está encaminada exclusivamente a incorporar el último hombre a esa producción .
Tengo la dicha de ver que el trabajador alemán ha comprendido esto, a pesar de que, en parte, cobra salarios verdaderamente imposibles. Es triste, en cambio, la incomprensión de algunos patronos para estas cuestiones. Quizá porque esperan poder traducir de un singular aumento de dividendos la reanimación actual de la economÍa alemana.
Pero desde ahora sabremos oponernos con toda energÍa a cualquier intento de esta Índole.
Estos fueron los principios que inspiraron nuestra acción el año pasado. Ellos fueron los que marcaron el camino que seguÍmos de hecho.
Empezamos por terminar con todas las teorÍa s porque si bien es interesante que los mÉdicos debatan sobre los medios posibles para combatir una enfermedad, para el enfermo lo primero y principal es recobrar su salud. La teorÍa que lo consigua serápara él no sólo la más importante sino la verdadera
De ahí que comenz·ramos por desembarazar a la EconomÍa de teorÍas, por un lado, y por otro, del caos de decretos aburmadores, de disposiciones restrictivas, sobre cuyo acierto o sobre cuyo error no se puede discutir siquiera porque, en todo caso, lo primero que habieran hecho habrÍa sido asfixiar la EconomÍa .
Hemos procurado además librar a la producción , paso a paso, de aquellas cargas que, como absurdas disposiciones tributarias, estrangulaban la vida económica. En este sentido, y en un campo, el de la motorización , hemos conseguido quizá el éxito más grande y eficaz, éxito al que han seguido en otros terrenos otros no menos significativos.
Estábamos resueltos también a no hacer por principio más regalos a la EconomÍa sino a emplear todos los medios disponibles únicamente en la consecución práctica y positiva de trabajo.
El industrial inteligente, activo y ordenado encontrará ahí campo de actividad; el indolente, torpe, desordenado o innoble debe perecer. Lo decisivo es que los medios que el Estado pueda movilizar no se distribuyan como regalos sino que se les coloque convenientemente para que fecunden realmente la producción .
Que es lo que en gran escala hemos hecho con éxito incuestionable. La iniciativa tomada para ello por el Estado no tuvo otro propósito ni más finalidad que la de despertar la iniciativa económica privada y la de ir colocando paulatinamente así la vida económica sobre propia base.
Para llenar ampliamente las exigencias de la futura evolución del tráficose proyectó y se dió comienzo a la magna obra de las nuevas autopistas alemanas.
Pero además de esto hemos intentado crear un orden social mejor facilitando entre otras cosas en grandes proporciones y con medidas oficiales la celebración de nuevos matrimonios con lo cual sustrajimos a la producción numerosas mujeres las cuales devolvimos a la familia y al hogar.
Nada de esto hubiera sido posible sin la firmeza de nuestra moneda, pues nuestras medidas no fueron resultado de experimentos alocados, antes bien, al mismo tiempo logramos mejorar decisivamente y ordenar la situación financiera del Reich, de los lander y de los municipios. El fruto de nuestra actividad puede resumirse en el siguiente hecho que es a la vez justificación de aquélla:
En el primer año de actuación del Gobierno popular nacionalsocialista se incorporaron al trabajo y por consiguiente a la producción 2.700.000 parados.
Y hoy, el 21 de marzo, empieza la nueva batalla para el trabajador alemán de la frente y del puÓo.
Como el año pasado, también Éste quisiera inscribir al frente las palabras:¡Guerra al paro!¡Proc·rad trabajo y así procurareis pan y vida!
Este año tenemos que llevar la campaña contra el paro con mayor fanatismo todavÍa y con mayor energÍa que el año anterior. Rigurosa y desconsideradamente tenemos que rechazar a todo el que atente contra esta idea y contra su realización . Ojalá llegaran a comprender todos en Alemania que únicamente una concepción verdaderamente socialista puede facilitar la solución de este problema común.
Ojalá que todos consiguieran remontarse sobre su egoÍsmo y renunciaran al culto del yo.
El salario y el dividendo, por doloroso que pueda ser en el primer caso, tienen que rendirse ante la superior evidencia de que ante todo hay que crear los valores que vamos a consumir después.
Ojalá que, especialmente, todo patrono comprenda que el cumplimiento de las tareas económicas que pesan sobre nosotros no es posible más que si todos se ponen al servicio de ellas sacrificando personales egoÍsmos. Y ojal· vean también que un fracaso en esta obra no sólo lanzarÍa al paro nuevos millones de hombres sino que serÍa el desplome y el fin de nuestra economÍa y por tanto quizá del pueblo alemán .
Por esto, sólo un demente puede atentar villanamente, en provecho propio, a la obra de remediar esa necesidad común. Si se evita esto podemos mirar con absoluta confianza el porvenir pues el gigantesco programa nacional de creación de puestos de trabajo que proyectamos y elaboramos el año anterior necesita en parte muchos meses para pasar del proyecto a la realización .
Antes de empezar con el verdadero trabajo hay que realizar una labor ingente. Un ejemplo lo tenemos en las autopistas. Sólo para levantar los planos fue precisa una legión de topógrafos, ingenieros, dibujantes y obreros. Pero la construcción de los tramos se irá sucediendo con mayor rapidez cada vez.
Este año ya se destinarán 750 millonesde marcos a la realización de esa obra que un día las generaciones venideras considerarán como empresa maestra en las comunicaciones creadas por el hombre.
Y sólo el año pasado se prepararon para este año de 1934 planes para cuya realización se presupuestaron y se aseguraron mucho más de mil millones de marcos.
Simultaneamente se emplean sumas cuantiosas para la reducción de los impuestos que matan la producción y este año se beneficiará la EconomÍa alemana de unos 300 millones en bonos de contribución .
Con objeto de facilitarle el matrimonio a 200.000 mujeres se han dispuesto quince0 millones de marcos para préstamos matrimoniales. Y, por otra parte, el número de auxiliares domésticos aumentará mediante medidas oficiales no menos amplias.
Una considerable cantidad de millones servirá para la reducción de impuestos y para rebajar la contribución territorial agrÍcola.
El programa de creación de puestos de trabajo que el Gobierno tiene ya fijado en detalle seráel mayor que hasta ahora se ha conocido en Alemania.
Además seráun programa de aligeramiento de nuestra economÍa , a la vez que un programa de regulación de toda nuestra vida financiera.
Pues por ingentes que sean los recursos necesarios no pueden salir y no saldrán de la prensa de emisión de billetes. Para nosotros es inconcebible una inflación por el estilo de la del Gobierno de Noviembre. Todos los gastos corrientes se cubrirán con las partidas del presupuesto ordinario. Los capitales de explotación serán financiados en el momento oportuno con el presupuesto de emprÉstitos.
Para allegar estos medios es condición primera y principal la confianza del pueblo y el auxilio del Ahorro. Con satisfacción podemos consignar que en el año transcurrido las imposiciones del Ahorro se elevaron en unos mil millones de marcos.
Hemos conseguido además aumentar de tal manera el curso de los valores de interés fijo que, de hecho, se produjo una reducción del nivel de interés .
También en el futuro continuaremos aligerando el servicio de deudas, fomentando la formación de capitales sin que para ello nos valgamos de medios que en modo alguno afecten al respeto de la propiedad o de los derechos contraÍdos.
Tampoco el ahorro alemán tendrá que sufrir desengaño alguno en el futuro, por parte del Gobierno, ya por intromisiones arbitrarias de Éste, ya por impremeditaciones financieras. Nosotros protegemos el rendimiento de todo trabajo honrado, todo honrado ahorro y toda propiedad honrada; mas para el logro de esta gran empresa se necesita una cosa y es la cooperación de todos y la ayuda del uno para el otro.
Y si 40 millones de hombres se suman a una sola voluntad y llevan a la acción el propósito, no puede menos de resultar el Éxito de una fuerza tan inconmensurable como esa.
Mis trabajadores alemanes, hoy nos encontramos otra vez ante un acto simbÛlico.
La campaña de primavera contra la calamidad de nuestro paro ha comenzado.
Mientras nos encontramos aquí reunidos, allá en el Norte de Alemania, en Niederfinow, se inaugura el mayor elevador de barcos del mundo, una obra gigantesca de la ingenierÍa , del trabajo y de la capacidad creadora alemana.
Vosotros estais congregados aquí en el comienzo de la construcción de una de las grandiosas y nuevas carreteras destinadas a proporcionar a la economÍa alemana las rutas de tráficomás modernas.
¡Plan enorme y símbolo de la grandeza de la tarea que se nos impuso!.
El Gobierno concibió y decidió la obra. Ingenieros, topógrafos, maestros de obras y constructores hacen las labores preliminares. Un ejército de trabajadores alemanes la llevará a efecto. Su utilidad redundará un día en beneficio de todos los alemanes.
En este queremos pensar nosotros a quienes el destino reservó la coadyuvación de esta obra cualquiera que sea el sitio en que uno se encuentre. Porque es un hermoso sentimiento el de poder colaborar en una obra que no sirve los intereses de uno solo y que no es propiedad de uno solo sino que pertenece a todos y servirá igualmente para todos durante siglos enteros.
Ya sé, mis trabajadores alemanes, que las palabras y los discursos se disipan y el afan y la pena permanecen. Pero hasta ahora, en el mundo no ha caÍdo nada del cielo y así, y no de otra manera, ocurrirá siempre. De la preocupación y del esfuerzo surge la vida.
Y si hoy nuestra preocupación es la de dar trabajo y ganancia a millones de hombres, mañana nuestra preocupación serála de aumentar su capacidad adquisitiva y mejorar su nivel de vida.
Pero nada conseguiremos si no nos consagramos a ello con todas nuestras fuerzas y con la resolución de acometer la próxima tarea con el mismo Ímpetu.
Ojalá que por fin lleguen a ver los demás pueblos y sus gobernantes que el deseo y la voluntad del pueblo alemán y de su Gobierno son los de coadyuvar con libertad y paz a la erección de un mundo mejor.
Así, con el espÍritu de esta gran empresa de solidaridad, queremos empezar la nueva cruzada del trabajo del año 1934. La meta nos está marcada.
¡Trabajadores alemanes!¡Manos a la obra!